lunes, 8 de octubre de 2012

Biografía S. Hahnemann

SAMUEL HAHNEMANN (1755 – 1843)


Samuel Cristiano Federico Hahnemann nació el 10 de abril de 1755 en Meissen, Alemania.

Hijo de un pintor de porcelana y fabricante de esmalte, Hahnemann muestra interés por la química. Ingresa en la escuela de Meissen donde se distingue por su capacidad por estudiar idiomas extranjeros.

Hahnemann, de complexión débil y enfermiza, destaca por su inteligencia e ingenio.
Su madre y el profesor Muller le consiguen una beca del rey de Sajonia para estudiar en la escuela para nobles de Saint-Afra sus estudios de bachillerato, en 1771.

Concluidos sus estudios en 1777, Samuel deja Saint-Afra para continuar a su preparación universitaria en Leipzig. Escribe una especie de tesis denominada “La curiosa formación de la mano” en la que destaca su importancia como terminación del cuerpo y síntesis y prolongación del espíritu y el pensamiento humano.

Una vez en Leipzig había que elegir qué estudiar. Se disputa entre química y medicina, pues le encantaban las ciencias. Decide estudiar medicina ya que en ella podía hacer realidad sus deseos de ayudar a la gente contra las enfermedades y la muerte.

Además de estudiar medicina se dedica a leer a médicos antiguos como Hipócrates y Galeno. También a médicos como Stahl y Barthez, cuya corriente ideológica es el vitalismo. Esto último hace que se interese especialmente por Van Helmont y Paracelso.
Estudia las teorías de Cullen sobre el espasmo y las de Brown acerca de la irritabilidad, lo cual le hace dudar acerca de la naturaleza de la enfermedad.

Cansado de teorías tan ambiguas acerca de la naturaleza de la enfermedad decide estudiar y trabajar con el Dr. Quarin, en el Hospital de los Hermanos de la Misericordia en Viena, para estar en contacto con los enfermos y ayudarlos.

Después de muchos días de intenso trabajo se da cuenta que con los métodos habituales no hay curación verdadera. Llega a la conclusión de que los remedios son inútiles porque no hay conocimiento verdadero de los síntomas de la enfermedad y del remedio que ha de curarla ya que se carece de fundamentos científicos y en cambio abundan las teorías nuevas acerca de la utilidad de cierta sustancia pero al azar, sin saber lo que se hace, es decir se emplean los productos sin conocerlos.

Estos pensamientos les hacen estudiar química para conocer a fondo las propiedades terapéuticas de las sustancias.

El Dr. Quarin recomienda a Hahnemann al Barón Bruckenthal para que trabaje como su médico personal. Después de dos años con el Barón su inquieta mente le hace marchar a la ciudad de Erlanger para concluir su tesis y doctorarse en medicina.

Una vez concluida su tesis acerca de la irritabilidad y espasmos basándose en los estudios de Cullen y Brown se dedica al estudio de las enfermedades del alma. Por ello, decide ingresar en un manicomio para estudiar las enfermedades mentales.

Le impresiona profundamente el trato dado a los enfermos mentales y decide emplear el trato amable y consideración hacia el enfermo logrando algunas curaciones. Esto le enseña que el amor al paciente es un recurso terapéutica indispensable.

Inicia sus estudios de química y estudia la farmacopea. Se encuentra que para el tratamiento de enfermedades causadas por “tensión” de las fibras se emplean laxantes, eméticos, purgantes, diuréticos y sudoríficos. Para padecimientos causados por “relajación” de las fibras se usan tónicos y diversos elixires estimulantes.

Tales métodos le parecen absurdos y los desecha. Sus experimentos tienen una tendencia biológica: la investigación de las reacciones provocadas en el organismo para la absorción de una sustancia.

En 1781 viaja a Dessau y se establece en la botica “La farmacia del moro”. Conoce a la hija del dueño el Sr. Hasseler (Enriqueta Leopoldina) con la cual se casa.

En este momento comienza en Hahnemann una crisis existencial y su descontento por no poder curar de modo racional a sus enfermos.
En el colmo de su crisis existencial decide abandonar el ejercicio de la medicina y dedicarse a la traducción para poder sostener a su familia.

En 1790, cuando la casa editorial donde trabajar le pide que traduzca la Materia Médica del célebre Dr. Cullen del inglés al alemán, es cuando descubre la Experimentación Pura y el Principio de Semejanza.
Cullen destacó el valor terapéutico de la corteza de la quina para el tratamiento de las fiebres palúdicas y Hahnemann pensó que para juzgar bien el valor del remedio era necesario ensayar sus efectos en el hombre sano.
Tomó algunos polvo de corteza de quinina y le produjo fiebre y síntomas muy semejantes a la fiebre palúdica. De este modo capta la relación de semejanza entre la enfermedad natural y la enfermedad artificial inducida por el remedio experimentado en el hombre sano.
Debido a la toxicidad de los remedios puros decide aprovechar sus conocimientos de química y diluir los remedios (30 CH) en alcohol, así disminuye la materia y aumenta su energía.
Goza de enorme simpatía entre algunos médicos y discípulos jóvenes, comenta y decide darse a la tarea de experimentar (experimentación pura).
Los resultados terapéuticos son asombrosos y rápidamente cobra fama como clínico y es objeto de envidias por parte del gremio alópata recibiendo fuertes críticas.

Su consulta cada vez era más y más famoso y viajaba constantemente. Mientras seguía perfeccionando la técnica y experimentando. En un trabajo sobre “Experimentación pura” en 1976 afirma que: “para describir las verdaderas propiedades medicinales de una sustancia, debe fijarse la atención sobre la enfermedad artificial que provoca en el organismo sano con el fin de adaptarla a un estado patológico semejante”.

En 1800 se fija de manera provisional en Hamburgo donde continúa ejerciendo. Publica, en 1804, “Escalupio en la balanza”, una crítica de la medicina de su época.

En 1810 publicó su obra cumbre: “El Órganon del arte de curar”, obra en la que sintetiza y ordena de manera muy precisa todos los fundamentos filosóficos y médicos que constituyen la Homeopatía.

Continúa enseñando homeopatía -en su propia casa- a sus primeros ocho discípulos fundando el grupo Bandera de oro: Stapf, Franz, Gross, Hartmann, Hornburg y los hermanos Ruckert.

En 1820 le es llevado a Leipzig el Príncipe Schwarzenberg, para ser tratado de su padecimiento crónico. Hahnemann le ayuda con la homeopatía pero poco a poco va desobedeciéndole y es tratado por médicos alópatas; fallece al poco tiempo.
De este hecho se valen los alópatas para acusar a Hahnemann de la muerte del Príncipe. Hahnemann se traslada a Köthen donde reside durante 15 años.

A partir de 1816 observó fracasos de la homeopatía en sus enfermos crónicos por lo que decidió estudiar los expedientes. Comienza a elaborar la teoría de los miasmas crónicos y encuentra que éste es el verdadero obstáculo a la curación.
En 1828 publica “Tratado de las enfermedades crónicas” en dos tomos. En 1830 fallece su primera esposa Enriqueta Leopoldina.

En 1834 ocurre algo trascendental para la homeopatía. Debido al contacto con Melanie D’hervilly -su segunda esposa- y su traslado a Paris. Este año llega a Köthen una noble francesa enferma de tuberculosis y desahuciada por los médicos de su país para ver a Hahnemann.
Melanie, de 35 años de edad, acude al consultorio de Hahnemann y es tratado con éxito. En 1835 se casan.
La Academia de Medicina de París pide al ministro de instrucción pública que no deje ejercer a Hahnemann la homeopatía. Para reafirmar este método, Hahnemann cura a la hija del Sr. Legove, miembro de la Real Academia Francesa.

De 1839 a 1843 Hahnemann siguió trabajando intensamente y recibiendo reconocimientos por toda Europa, a pesar de las constantes críticas de los médicos alópatas.

Trabaja en la sexta edición del Órganon del arte de curar, en el estudio minucioso del arsénico y en otra edición de su Tratado de las enfermedades crónicas.

Tanto trabajo a su avanzada edad le predispuso a padecer bronquitis crónica que se agravaba cada invierno.
Rodeado de su esposa, hijos y numerosos discípulos, fallece el 2 de julio de 1843 a la edad de 88 años.
Fue sepultado en el cementerio de Montmartre y en 1898 sus restos fueron exhumados y trasladados al cementerio de Pére Lachaise en París.

Bibliografía:

Hahnemann, S. Organón de la medicina. 6ª ed. Barcelona: IHC; 2012.

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